Mostrando entradas con la etiqueta 2016. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2016. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de abril de 2016

Trancas y barrancos (fragmento) de Macarena Trigo



Ella: Acá entretienen como pueden. A la Eugenia le da por engordarse, por ejemplo. Como una marrana pá la matanza se pone tos los inviernos y después, claro, se queja, se enferma, se tié que hacer de vuelta los vestíos… Tié un ropero la Eugenia que paece un almacén de Cáritas. Ropa de tos los tamaños. De cuando estaba flaca como un fideo, de cuando se quedó preñá de los trillizos, de los engordes estos que se apaña y de las adelgazás. Que las consigue, ¿eh? Se pasa unas primaveras mu sacrificá pá llegar al verano y meterse en un vestío sin mangas. Dice la Eugenia que lo peor de ser gorda es esconder los brazos en verano, ya ves. Yo diría que lo peor de ser gorda es tener un culo más grande que toas las sillas, pero pá las gorduras las mujeres somos un caso y a ca una le agarra una locura distinta. Yo de más chica me pesaba to los días, por ejemplo. Antes de saber lo que era un novio, claro. Después ya me dio igual, la verdá. Una vez que te engancha el patrocinio macho, te das cuenta que a los hombres kilo arriba, kilo abajo, les importa tres carajos. Mayormente los hombres aspiran a que una les cocine más o menos y no hable mucho. Por lo menos, los hombres de este pueblo con eso se contentan. Los de fuera no sé. Los forasteros son más raros, tienen como más aspiraciones  e inquietudes. Pero acá la verdá que ya entendiendo poco, las parejas se resuelven fácil. El cura ya ni jode con los casorios porque visto lo visto. No voy a malmeter, pero vamos, que acá, el casao casao, no abunda. El patio es chico, enseguía se aburre el personal y el diablo mata moscas con el rabo, pero tonto no es. El casao, casao se queda, pero en el medio baila con lo que se tercie. Y acá tercian todos. Yo antes también terciaba. Ahora estoy de mal ver y mucha mala leche tengo encima, así que tercio menos. Pero me paece bárbaro, muy sano, que tercien todos juntos. En algo hay que ocuparse. 

Ahora se casan menos. Bien que hacen, si total el casorio ya no aporta. No nos quedan herencias que ir sumando. Los campos apenitas dan cosecha. Penas dan. Y disgustos tol tiempo. Paeciera que dios se ha encabronao con la zona. Recuerdo a doña Ana, en paz descanse, que repetía eso de que dios aprieta pero no ahoga. Estaba convencía del cuento. Pá mí la cosa es otra. Dios aprieta, ahoga y estrangula el hijoputa cuando se descuida. No le pone atención a lo que hace. Mira el mundo de mierda que tenemos y encima hay que rezarle, no me jodan. Los hay que agradecen ca día el peazo de pan que se llevan al diente. No por fe, por cagones. Les da miedo morirse. Ya ves tú, por si hay vida después se portan bien. 

A mis hijas les digo que el mundo es jodío. Cuantas menos tonterías las distraigan, mejor. Que se concentren porque van a llorar lo mismo, que lo quieran que no. Pá eso la Trinidad, me hace una gracia. Tiene dos niños, el Pablo y el David. Uno de cada padre, muy bonitos, de esta altura ya. Los sigue la Trini a tos laos, como si se le fueran a romper o algo. No les da el sol de más que ya está ahí ella con los gorros. Yo creo que esos chicos ni saben lo que es tener sed porque la madre antes de que puedan experimentar ellos la falta de agua o alimento, antes de que puedan decir esta boca es mía, ya les está satisfaciendo toas las necesidades. Pá mí eso no está bien. Ya se lo he dicho, que van a crecer bobos esos niños, no los va a poder dejar solicos nunca. Pero ná, ella como si no. Pá mí que es lo que quiere, que se le peguen como lapa, como babosa, que no la dejen nunca, vaya. Le pasa lo que a tos, le da miedo morirse sola en este pueblo de mierda. Pero bue, pobres hijos los suyos, qué culpa tendrán ellos. 

A mí siempre me quisieron de otro modo. Pá empezar, de lejos. Eso de las carantoñas, los mimos y los besos y los brazos que se gastan las madres esforzadas, en mi casa no se daba. Caricias las justas y en día de fiesta. No recuerdo malo esa costumbre. A mis hijas no diré que las tengo a pan y agua, no  les falta ni un poco de ná, pero tonterías saben que la madre no les tiene. Y mira que los padres de las pobres, más idiotas de encargo y se extravían al nacer. Por suerte las crías no se les parecen o, por ahora, no se les nota la estupidez paterna. Dicen que con los años, aparece. Hasta yo, que bien poco vi a mi padre en vida, dicen que me le acerco y más de uno me saca un parecío con el muerto. Está en la sangre eso. Así que ya es bastante luchar contra la estupidez sanguínea que mis niñas hereden de sus padres, como pá andar idiotizándolas yo con tonterías tontas, vamos, que no. En mi casa se ganan cada plato de arró. 

Los hijos lo que tienen es que crecen, por suerte. El cachorro te dura lo que tardan en caerse las tetas y eso se pasa en ná. Ese rato que comen, duermen, cagan, es ná. Después tó se complica, porque viven pidiendo explicaciones y vaya usté a inventarle el origen del mundo. Qué paciencia, dios mío. Las mías no callaban ni bajo el agua. Paecía que les daban cuerda dormías, coño. Tol día con preguntas. Mamá, ¿y esto pá qué es? Mamá, ¿y esto pá que sirve? Mamá, ¿y esto cómo es que se llama? Y después los porqués de porquería, obvio, que no es que se contentan con la inercia. Que por qué es pá esto y no pá lo otro, que por qué se llama así y no asao. Loquita tol día con las crías repletas de preguntas, vamos, ni que se hubieran comío una enciclopedia ca una. 

Salieron habladoras como yo. En eso los padres nada hicieron, ninguno me salió de hablar. Ellos eran callaos, más o menos guapos según el día y, eso sí, mu limpios los tres. Ninguno me salió de quedarse en el pueblo, pero quién los va a culpar. Si yo hubiera sabío cómo también me hubiera ido a la mierda, pero no le confío mucho a los mapas. De hecho, la pura verdá, es que todos lo que se van, se extravían. Acá no vuelven ni pá enterrar a los padres. No sabe una qué pensar. Si el mundo será tan entretenío o si estamos tan lejos de tó, que no dan ganas de volverse. 

Qué cosa acortá que es la vida al final, ¿eh? Yo me la pasé esperando que empezara, a ver cómo era eso de vivir… Después perdí la ilusión. Se me hizo mu larga tanta espera pá pasarla bien, ya no tengo cuerpo ni gana. Ahora lo que más quiero es descansar y que no me joda nadie. Paece sencillo pero cuesta. La paz es un ideal grande y en este pueblo no abunda. Cuando no hay dos peleando, son tres. Y una siempre está en el medio, sí, ya no sé si es costumbre, maldición o mala suerte. Pero todo me termina pasando por la puerta. 

Haría bien mejor en no meterme. Las cosas de la madre, son de madre. Las de las hijas, de las hijas. Poco hay que opinar cuando ya se ha decidío lo que fuera. La mitad de las peleas son a toro pasao, pero nos gusta enredarnos la lengua con que yo te dije, te desdije, te avisé que hicieras, que vieras, que no fueras, que mal rayo te parta ahora. Paecemos tontos. Bien sabío es que en cuerpo ajeno no escarmienta nadie, hay que darse bien de bruces con la desgracia propia pá aprender a componerse, solucionar la cosa y seguir como si ná. Porque seguir se sigue, qué remedio. Me digo yo cada vez que me dan ganas de morirme que pá algo habré venío, ya me iré enterando. Un día de estos por ahí como a la Virgen, ¿no? Se me aparece un ángel y me traduce el plan divino de mis días.  Algo tié que haber después de tanto disgusto, digo yo. 

Mira el nieto de la Satur, por ejemplo, que no se apostaba por él ni media mano al fuego y al final resultó ser el único decente. Se sacó un estudio, se hizo maestro y ahora los educa a tos los chicos y y les cuenta cosas de la ruina que somos y tenemos. Paece que en otro tiempo aquello era un castillo. Quién diría que este pueblo de mierda tuvo nobles y tó. Pero bue, lo que digo, excursionaron un día más allá del mapa y se olvidaron de volver o se les fueron las ganas o les nacieron bastardos  por ahí y nunca regresaron al castillo este. Porque los ricos no valoran lo que tienen, como paece que les toca, que les llueve de arriba, pos no aprecian la suerte, pobre gente. No me caen bien los ricos, están como enceguecíos por la facilidad y la vagancia. No pué ser sano que te salga tó bien. Por eso son así de mala gente, pobres. No les envidio ná, ¿eh? Pá mí en esta vida tó los bienes del mundo no traen más que desgracias y preocupaciones. Se les nota que están tol tiempo pensando que les van a robar. Un asco de existencia mismamente, desconfiando del prójimo y mal mirando pá darse cuenta de si hoy tienen lo mismo que mañana. Quita, quita, que me dejen como estoy, que con lo mío me apaño. Si me he apañao hasta acá, mucho más difícil me digo yo que no va a ser la cosa.



MACARENA TRIGO

Actriz, poeta, docente y directora de teatro.

Es Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Historia del Arte y Comunicación Audiovisual. Investiga sobre la puesta en escena del texto poético y el uso de espacios no convencionales. Como autora y directora estrenó Por eso las curitas, Ella también lo está pasando mal, Pie para el beso, La lluvia y otras cigüeñas. Publicó los poemarios Polaroids de aeropuerto bajo lluvia y otras breves escenas sin Bruce Willis, Cuatro angelitos, Los poemas perdidos de Eleonora que Mariana encontró no sabe dónde, Mutis sin aforo y Cuaderno porteño. 


Blog: www.mecagoenlabohemia.blogspot.com 

Te invitamos a compartir este comundrama haciendo clic en el icono de tu red social favorita, aquí debajo. De esta manera colaboras para que el material se difunda y mas personas publiquen por este medio. Saludos y muchas gracias. 

martes, 19 de abril de 2016

Dos o más cosas. de Ignacio Sánchez Mestre.

Dos o más cosasde Ignacio Sánchez Mestre


1
Atardecer en un departamento de una ciudad grande. Una gran ventana da a la ciudad. Vicente (12) está parado, con un bolso en el piso, mirando por la lluvia por la ventana. Pasan unos instantes y se da vuelta. Mira hacia la puerta. Esta se abre y llega Jota (35) con su mochila, mojado. Hablan en inglés.

Jota: ¿Vicente?

Vicente sonríe y asiente.

Vicente: Jota.
Jota: ¿Todo bien?
Vicente: ¿De qué color es la lluvia?
Jota: Roja.
Vicente: Allá no hay roja.
Jota: ¿Cuál es la más común?
Vicente: La verde. Igual es lo mismo para mí.
Jota: Son todas iguales. Es agua.
Vicente: Yo soy daltónico, por eso me da lo mismo.
Jota: Nunca conocí un daltónico.
Vicente: Somos casi iguales.

Jota deja su mochila, se acerca y le da la mano.

Jota: Bienvenido Vicente.
Vicente: Muchas gracias. Me dicen Vini.
Jota: ¿Estás cansado Vini?

Vicente niega con la cabeza.

Jota: Ahí vengo. Sentate si querés.

Jota sale hacia el interior y vuelve con una toalla, secándose. Vicente se sienta.

Vicente: ¿Y Sofía?

Jota niega con la cabeza.
Silencio. Jota se acerca y se sienta al lado de Vicente.

Jota: Mirá Vicente. En realidad todo esto de aceptar un intercambio y postularnos fue una idea de Sofi. La verdad es que nosotros estamos juntos desde hace bastante tiempo.
Vicente: Seis años.
Jota: ¿Leíste todo?
Vicente: Sólo lo que me interesaba. Seis años es un montón.
Jota: No sé si es tanto.
Vicente: Es la mitad de mi vida.
Jota: Claro, pero sos chico.
Vicente: Pero es más de media década. Mi mamá dice que las parejas que superan la media década ya conocen todas las crisis.

Silencio.

Jota: Con Sofi estamos con ganas de tener un hijo. Nos parecía que esto era una buena oportunidad para ensayar, para practicar. Probar la convivencia con un ser parecido a un hijo. Convivir con alguien más chico. Probar eso. ¿Vos ya tenés doce, no?
Vicente: Sí.
Jota: Me impresiona lo bien que hablás inglés. (Pausa) La verdad es que Sofía se fue. Decidió tomarse un tiempo. Necesita alejarse, estar sola. Son cosas que pueden pasar en las parejas. Son crisis. ¿Tus papas están juntos?

Vicente niega con la cabeza.

Jota: Bueno nosotros estamos intentando seguir juntos. Nuestro plan es intentarlo.
Vicente: ¿Pero se están separando?
Jota: Es una distancia temporal.
Vicente: ¿Y por qué no está ella para explicarlo?
Jota: Porque discutimos.
Vicente: Entonces esta es tu casa y ella se fue.
Jota: Sí, algo así.
Vicente: Lástima que no aguantó hasta que yo llegue, así nos conocíamos.
Jota: Discutimos mucho.
Vicente: Podría haber dormido acá en el sillón. Mis papás cuando estaban por separarse dormían en cualquier parte de la casa. (Pausa) La quería conocer.
Jota: Sí, pasó eso, justo la discusión coincidió con tu llegada.

Silencio.

Vicente: Claro, estoy viviendo una coincidencia. Yo sé que una coincidencia es la ocurrencia de dos o más cosas al mismo tiempo. Su partida coincidió con mi llegada. (Pausa) ¿Vos estás triste?
Jota: No. No sé. Quizás sí. Sí, estoy triste.
Vicente: Yo también, me puso triste sin conocerla. Me puse triste por vos que tampoco te conozco tanto. ¿Te puedo abrazar?

Jota asiente. Se abrazan, en silencio.
Están unos instantes así, luego se separan.

Jota: ¿Vos Vini te ves viviendo acá conmigo?
Vicente: Creo que sí.
Jota: No sientas que te tenés que quedar sí o sí, el plan incluye otras opciones y esto que pasó es algo que no estaba pensado. ¿Querés ir a la otra opción?  Seguro que hay muchas parejas sin hijos que van a querer recibirte.
Vicente: Creo que prefiero estar acá.
Jota: De todos modos tus padres deberían saber esto. ¿Con quién tendría que hablar?
Vicente: Con mi papá, pero el no habla inglés.
Jota: Hacemos una conferencia con tu ángel, él traduce todo.
Vicente: ¿Peter?
Jota: Si, Peter habla todos los idiomas.
Vicente: Está bien.
Jota: ¿Ya viste tu cuarto?
Vicente: No vi mi cuarto todavía. (Pausa) Traje dos cosas. Una es algo típico de mi país, un mate. Lo eligió mi mamá.
Jota: Pensé que el mate era de Uruguay.
Vicente: Sí, creo que en Uruguay también toman mate

Vicente se acerca al bolso y saca el mate y se lo da a Jota.

Vicente: Tomá, gracias por recibirme. Y traje yerba, que es lo que se pone adentro. Se toma con agua caliente, sin hervir. A mí no me gusta. Mi mamá me dijo que no estás obligado a tomarlo o probarlo. ¿Vos tomás té?
Jota: Café.
Vicente: Y también te traje esto. Esto fue idea de mi papá.

Vicente saca de su bolso una latita de Coca Cola y se la da a Jota.

Jota: No puedo creerlo.
Vicente: Leí que eras fanático.
Jota: ¿No la prohibieron allá?
Vicente: Sí, pero mi papá tenía guardadas algunas. Como inversión.
Jota: Esto hoy puede salir una fortuna. 

Jota observa la latita.

Vicente: No está vencida.
Jota: No lo van a poder creer.
Vicente: ¿Quiénes?
Jota: Mis amigos.
Vicente: ¿Cuántos amigos tenés?
Jota: No sé, cuatro o cinco.
Vicente: Yo tengo siete. (Pausa) Pero tres mejores amigos.
Jota: ¿Querés que le ponga hielo a la Coca y la compartimos?
Vicente: Nunca la tomé.
Jota: ¡¿Qué?!
Vicente: No la probé nunca. La prohibieron cuando yo tenía un año creo.
 Jota: No puedo creerlo. Es Coca Cola. Vos no te das una idea cómo se consumía esto. En una época el mundo era de Coca Cola. Todo lo que se te ocurra tenía estos colores. Rojo y blanco.
Vicente: Ya sé. Lo que veo verde es rojo.
Jota: Los mundiales de fútbol, los recitales más importantes, los juegos olímpicos, cualquier cosa estaba auspiciada por Coca Cola. Incluso las campañas de beneficio social, antes de que la cierren se dedicaron a construir los barrios Coca Cola en cada una de las grandes ciudades. Eran pequeños barrios donde podían vivir aquellos que no tenían acceso a una casa. Y les daban un trabajo también. Supongo que haciendo Coca Cola. O embotellando, o limpiando.
Vicente: ¿Es dulce, no?
Jota: Era dulce. Y era espectacular.
Vicente: En mi casa no se come azúcar refinada.
Jota: ¿Por?
Vicente: Nada refinado, ni azúcar, ni harina, ni sal, ni arroz. Ideas de mi mamá.
Jota: No me acordaba de haber leído eso en tu descripción. Quizás vamos a tener que hacer algunas compras.
Vicente: No puse nada de eso. Son cosas que heredé. Tengo miles de cosas que son heredadas, son elecciones de mis padres. Esta es la primera vez que elijo algo yo solo. Pero tuve que conseguir el acuerdo de ellos. ¿Vos a tu edad, hablás con tus papás?

Silencio.

Jota: Perdón, no te estaba escuchando. En realidad no puedo dejar de pensar en la Coca Cola. ¿Te animás a probarla?
Vicente: Sí.

Jota sale. Pasan unos instantes y Vicente levanta una mano, como buscando algo, da unos pasos a su derecha, pareciera que ahí encontró lo que buscaba. Cierra los ojos y se lleva sus manos a las sienes.
Llega Jota, trae dos vasos con hielos, lo  mira a Vicente y se detiene. Pasan unos instantes así, hasta que Vicente abre los ojos, saca sus manos de las sienes y las sacude.

Jota: ¿Todo bien?
Vicente: Mi mamá quería saber si llegué bien.
Jota: ¿Graciela?
Vicene: Sí, ¿lo leíste en mi perfil?
Jota: No, a veces me llegan conversaciones de otros, pequeños datos, cosas que se filtran.
Vicente: Quería saber si Sofía era buena.
Jota: ¿Buena?
Vicente: Sí, si me había caído bien.
Jota: ¿Y qué le dijiste?
Vicente: Que todavía no llegaba.
Jota: ¿De mí no preguntó nada?

Vicente niega con la cabeza.
Jota abre la lata de Coca Cola y sirve en los dos vasos. Jota le da un vaso a Vicente y le pone el vaso cerca del suyo, como iniciando un brindis.

Jota: Salud.

Jota toma todo el vaso, Vicente en cambio toma un trago y lo deja.

Vicente: Es rarísima.
Jota: ¿En serio?

Vicente le da su vaso a Jota y el se la toma.

Vicente: Creo que no te va a gustar el mate.
Jota: ¿Te pareció muy dulce?
Vicente: Me pareció metálica, poco natural.
Jota: No puedo creerlo. ¿Querés agua?
Vicente: Estoy bien así. Jota, creo que está llegando Sofía.
Jota: No creo. Hablé por teléfono con ella esta mañana, fue totalmente monosilábica. Si, no, no, no, si, chau.
Vicente: Está por entrar.

La puerta se abre, llega Sofía (35).
Jota mira a Vicente y luego a Sofía.

Sofía: Perdón por no avisar, ya sé, estuve mal. Perdón, pero me dieron ganas de venir. Hola Vicente. Perdón, creo que voy a llorar....

Sofia llora y cierra la puerta. Se queda ahí, a unos metros de ellos que siguen sentados.

Sofía: Me agarró mucha culpa, quería conocerte Vicente y también explicarte que bueno, que quizás sin querer te hicimos parte de esta crisis. Yo estuve pensando y creo que te tengo que pedir perdón, que los dos tenemos que pedirte perdón. Te viniste muy desde muy lejos y te encontrás con una pareja que ya no funciona y un intercambio que no va a ser como pensabas.
Jota: Sofía no es tan así.
Sofia: Vicente, nosotros ya no vamos a estar juntos y la idea del intercambio fue un último intento para arreglar algo que ya estaba roto. Sos muy chiquito. ¿Te puedo abrazar?

Vicente se para y se acerca a Sofía, se abrazan fuerte. Pasan unos instantes así y se separan.

Vicente: Me dicen Vini.
Sofía: ¿Estás cansado Vini?

Vicente niega con la cabeza.
Sofía se calma, deja de llorar.

Sofía: ¿De dónde salió esa Coca Cola?
Vicente: Se la traje yo. Mi papá tenía guardada algunas y se lo traje como regalo.
Sofía: Es impresionante lo bien que hablás inglés.
Jota: A vos te trajo un mate.
Sofía: ¿Si?
Vicente: Permiso.

Vicente recorre el lugar con su mano derecha levantada. Se queda en un rincón y se lleva las manos a las sienes y cierra los ojos.
Jota le hace señas a Sofía, le dice “su mamá”, sin emitir sonido. Sofía asiente. Esperan unos instantes hasta que Vicente termina y agita sus manos.

Vicente: Mi mamá.
Sofía: ¿Todo bien?
Vicente: Sintió que habías llegado y quería preguntarme eso.
Jota: ¿Le pasa seguido esto a tu mamá?
Vicente: A veces le pasa conmigo, como si le transmitiera información sin querer.
Sofía: Sin ser consciente.
Vicente: Eso. Sin tener consciencia. Esa palabra también la aprendí hace poco. Es el conocimiento que uno tiene de sí mismo, de lo que hace y de lo que piensa.
Jota: Esta vez preguntó algo de la limpieza.
Vicente: Está obsesionada con eso. ¿Sólo eso escuchaste?
Jota: Sí.
Sofía: A mi me llamó tu ángel recién para ver si estaba todo bien.
Vicente: ¿Peter?
Sofía: Me dijo que en estos casos en que el niño ya conoció a uno de los dos, no se lo puede obligar a ir otro plan, lo tiene que decidir él y se tiene que hacer una conferencia con los papás titulares para que estén al tanto.
Jota: Está bien.

Vicente va hacia la ventana y mira para afuera.

Vicente: Cuando llegó Sofía lo que mas me llamó la atención es que estaba seca. No queda nada de agua en las calles.
Sofía: Paró hace un ratito y se vienen siete días sin lluvia.
Vicente: Me gustaría salir a caminar.
Jota: Te puedo indicar cuál es la forma de llegar al parque.
Vicente: Me gustaría salir a caminar con ustedes.
Sofía: Perdón, pero yo no sé si estoy para eso.

Silencio. Jota y Vicente la miran.

Sofía: Está bien, si quieren podemos cenar en mi casa.
Jota: ¿Tu casa?
Sofía: Conseguí algo temporario, por siete días y después no sé.
Vicente: ¿Entonces vamos a caminar?
Jota: Sí.
Vicente: Voy a conocer mi cuarto y vamos.

Vicente sale con su bolso hacia el interior.
Jota y Sofía se quedan solos.
Jota se acerca.

Jota: ¿Te puedo abrazar?

Sofía asiente.
Se abrazan.
Vicente vuelve.

Vicente: ¿Vamos?
  
Fin. 
Ignacio Sánchez Mestre. 
Dramaturgo, Guionista, Actor y Director.
Nació en San Juan, Argentina, en 1982. Es actor, dramaturgo y director de teatro. Se formó principalmente con Nora Moseinco en actuación y con Ariel Farace en dramaturgia. Actuó en las obras “Jorge” (Mariel Fernández, 2010), “Ulises no sabe contar” (Ariel Farace, 2011), “CMMN SNS PRJCT” (Laura Kalauz, 2012), “Salvaje” (Laura Kalauz, 2014) y “Polite” (Pablo Sigal, 2015). También participó en distintos largometrajes y cortometrajes, entre ellos "Soy tan feliz" (Vladimir Durán), ganador del 13 BAFICI y en Competencia oficial en el Festival de Cannes. En cine, escribió y dirigió el cortometraje "UNA PARTE", seleccionado para el 15 BAFICI y colaboró en el guión de la película “Voley” (2014, Martín Piroyansky). En TV fue colaborador autoral de Guapas (2014, Canal 13) y escribió junto a Piroyansky las series "Tiempo Libre", "Bar San Miguel" y “El galán de Venecia” para el Canal UN3TV. Como autor y director estrenó las obras “Corresponsal” (El excéntrico de la 18, 2011), “demo” (Camarín de las Musas, 2012 ), y “Lunes Abierto” (Teatro Beckett, 2014).  El texto de “demo” obtuvo el 2do premio del Concurso Teatro y Rock Nacional de Argentores y FM Rock and Pop y el Premio Dramaturgia en la Bienal de Arte Joven 2013, por el cual el autor gana una beca para participar en el Obrador de Dramaturgia, de la Sala Beckett, en Barcelona. El texto de “Lunes Abierto” obtuvo 1era mención del Premio ARTEI, edición 2014. Durante 2015, su obra Lunes Abierto  participa en el Festival de Rafaela y en la Bienal de Arte Joven, en donde es seleccionado, como director, para participar en el Festival de Kunsten, en el encuentro “Residence  & Reflection" a realizarse en mayo 2016, en Bélgica.
En 2016, dirigirá la obra “Holyfood”, de Marek Kochan, en el  Festival Internacional de Dramaturgia Europa+América, en Buenos Aires y estrenará su nueva obra, “Despierto”. Sus obras "demo" y "Lunes Abierto" fueron publicadas por la editorial Libros_Drama.
Te invitamos a compartir este comundrama haciendo clic en el icono de tu red social favorita, aquí debajo. De esta manera colaboras para que el material se difunda y mas personas publiquen por este medio. Saludos y muchas gracias.